Como un nómada que siempre está buscando las mejores experiencias en todo el mundo, he tenido la fortuna de hospedarme en hoteles boutique en Europa, Asia y muchos otros destinos.
Mis amigos me habían recomendado Puerto Escondido y claro que lo tenía en mi bucket list. Finalmente, decidí hacer de este paraíso mi próximo destino, y Raíz fue mi elección.
La llegada: calidez y hospitalidad.
Desde el primer momento en que llegué al hotel, la bienvenida fue cálida y auténtica. El equipo me hizo sentir como en casa, algo que rara vez experimentas desde el primer saludo. Me recibieron con un Donají, su cocktail de bienvenida, un clásico de la casa con un delicioso sabor tropical. La arquitectura y el diseño del hotel se integran perfectamente con el ambiente local, lo que le da un toque único y acogedor.
Una experiencia que deleita los sentidos.
Lo primero que destaco es la calidad de la comida y las bebidas en el Hotel Raíz. Cada plato es una fusión de sabores oaxaqueños y presentaciones que parecen sacadas de una galería de arte.
El desayuno era simplemente irresistible, abundante y variado, acompañados de un café delicioso. Y de entre todos los platillos, me quedo con las enchiladas de mole coloradito que sin duda son el sello de la casa.
Los cócteles eran una experiencia en sí mismos. Luis, el maestro coctelero, me explicó con pasión y detalle la historia detrás de cada uno de ellos, y como cada mezcla de sabores tenía la intención de transportarte las raíces de Oaxaca.
Uno de los momentos más memorables fue la cata de mezcal organizada en el hotel. Esta experiencia fue única, me mostraron la riqueza y diversidad de este destilado oaxaqueño. Probarlo con frutas y sales fue una verdadera explosión de sabores.
Momentos de desconexión.
El Hotel Raíz es un verdadero oasis de paz. A pesar de ser un lugar pequeño, es muy acogedor, y está repleto de rincones donde poder desconectar.
Desde su alberca situada al lado del bar, ideal para degustar sus bebidas, hasta la palapa situada en la parte superior, que encontraba casi siempre vacía y podía disfrutar de ese lugar mágico solo para mí. Pero de mis momentos favoritos fueron sin duda las clases de yoga que disfruté todas las mañanas, incluidas en la reserva.
Las habitaciones tienen una decoración única, que mantiene viva la esencia del Puerto Escondido de antaño. Cada detalle está pensado para ofrecer comodidad y autenticidad. La limpieza y el cuidado eran impecables, lo que hizo que mi estancia fuera aún más agradable.
Explorando Puerto Escondido.
La ubicación del hotel no podría ser mejor. A solo unos pasos de la playa de Zicatela y a minutos de tiendas y restaurantes, Estar en Raíz es estar en el corazón de la acción sin sacrificar la tranquilidad. Fue increíble poder caminar hasta la playa y disfrutar de la vibrante vida local.
El equipo que hace la diferencia.
Sin duda, lo que hizo mi estancia inolvidable fue el equipo del hotel. Cada miembro del staff fue increíblemente amable y servicial. Sentí como si estuviera pasando tiempo con amigos más que con empleados de un hotel.
Mi tiempo en Raíz llegó a su fin, pero me voy con la certeza de que volveré. Este lugar no solo me ofreció una estancia relajante y confortable, sino que también me hizo sentir parte de su comunidad. Los recuerdos que me llevo de Puerto Escondido y de este hermoso hotel estarán conmigo para siempre.



